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sábado, 6 de noviembre de 2010

El elefante parlanchín

Érase una vez un elefante que hablaba... podía ser perfectamente el comienzo de un bonito cuento para niños, incluido el título. Al parecer, ya hay más miembros del reino animal que, como nosotros, podemos expresar nuestras humildes opiniones. A pesar de que el paquidermo aún sólo pronuncia menos de una decena de palabras, por algo hay que empezar.

Pues bien, Kosik, que así se llama el bicho, surcoreano de nacimiento, y de 16 años, es capaz de imitar las palabras que ha oído toda la vida, como "siéntate". "sí" o "no". Para ello coge un tronco con su trompa, a modo de micrófono, que le ayuda a articular los sonidos. Dichos palabras tienen frecuencias en un 94% iguales a las de su cuidador. Tenía que presentarse a Operación Triunfo, lo haría mejor que muchos. Porque, ¿ quién tiene más vocacion por coger un micrófono (aunque sea tan primitivo como un tronco hueco) para cantar que alguien que ni sabe hablar ni sabe lo que es cantar? Cosas de la naturaleza.

Lo triste de la historia es que Kosik habla como diversión o muestra de afecto, porque los investigadores han determinado que es muy complicado que de verdad sepa lo que está diciendo

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